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Un libro explora la violencia franquista. El ensayo 'Las fosas del silencio' muestra la represión silenciada durante más de 60 años
El Periódico de Catalunya - 16/04/2004



Detenciones masivas en un pueblo al entrar las tropas franquistas. Foto: ARCHIVO


M. EUGENIA IBÁÑEZ
BARCELONA

Las tropas franquistas hicieron desaparecer a 30.000 personas durante la guerra civil y primeros años de la dictadura; muertos doblemente desaparecidos, para los familiares, que nunca pudieron llorar sobre una tumba, y para la historia de este país, que les ha cubierto con el más cruel de los silencios. La existencia de estas víctimas ha empezado a ser del dominio público hace pocos años, cuando el país ha dado síntomas de querer destapar el silencio y recuperar la memoria histórica. Dos periodistas, Montse Armengou y Ricard Belis, se han sumado a ese proceso con un libro, Las fosas del silencio, que investiga en la represión franquista, en los mecanismos de exterminio y en la crueldad del ser humano.
La obra, publicada en castellano por Plaza Janés y en catalán por Rosa dels Vents, aprovecha y amplía el material utilizado por los dos periodistas en el especial del programa 30 Minuts de TV-3, del mismo título, emitido el 2 y 9 de marzo del 2003. Armengou (Barcelona, 1963) y Belis (Barcelona, 1964) son también autores de Los niños perdidos del franquismo y El comboi dels 927, reportajes para la televisión catalana, éste último, sobre los republicanos deportados a Mauthausen, emitido en marzo.
Las fosas del silencio incluye un prólogo de Santiago Carrillo y una relación de webs de entidades y ciudadanos dedicadas a la recuperación de la memoria histórica. El libro se centra en aquellos desaparecidos que, tras recibir un tiro en la nuca o ser fusilados, acabaron sepultados en zanjas anónimas que nunca nadie, hasta ahora, se atrevió a abrir. El libro, como el reportaje de televisión, está estructurado en tres partes: Extremadura y la represión que siguió al golpe de Estado del 18 de julio de 1936; León y las fosas de 1937, y Catalunya al final de la guerra. Tres épocas y un único mecanismo de exterminio aplicado a lo largo de toda la contienda: diezmar a la población de ideas izquierdistas o sospecha de desafección al nuevo régimen.
Armengou y Belis recuerdan que las tropas franquistas fusilaron al 1% de la población el primer día que entraron en Zafra, unas 50 personas. Y después siguieron matando. En los capítulos dedicados a León, la narración sigue, día a día, la abertura de una fosa. "Fue algo más que abrir una zanja", añaden. "Fue la recuperación de la memoria de mucha gente que, por primera vez, se atrevió a recordar en voz alta".
En Catalunya es donde los autores aseguran haber encontrado más miedo, a pesar de los 60 largos años transcurridos desde el final de la guerra. En el Pallars, los periodistas se encontraron con gentes que no disimularon su temor a hacer declaraciones ante las cámaras y a testigos del pasado que rechazaron dar nombres de víctimas y verdugos. ¿Por qué? "No lo sabemos, pero hay que suponer que aún no han superado el terror que les causa pensar que la represión puede repetirse".

LA COMISIÓN DE LA VERDAD
Los dos periodistas dicen no entender por qué España no ha sido capaz de afrontar su propia historia y ha guardado silencio sobre las fosas del franquismo y los fusilamientos masivos en cunetas de carreteras secundarias: "Otros países, como Suráfrica y El Salvador, han creado comisiones de la verdad para evitar un silencio culpable, pero nuestros gobiernos democráticos nunca han apoyado esas medidas".
Armengou y Belis creen que la inhibición oficial salpica a todos los colores políticos: entre 1982 y 1994, los gobiernos del PSOE no hicieron nada para acabar con el silencio, idéntica postura a la del PP en los últimos ocho años. "Canal Sur --insisten--,la televisión de Andalucía, gobernada por socialistas, rechazó emitir Las fosas del silencio".