El CVC propone enterrar los restos de Blasco Ibáñez en el sarcófago que hizo Benlliure
Levante 02/03/2005
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 SEPULCRO. EL SARCÓFAGO, RESTAURADO EN 1998, SE ENCUENTRA EN EL CLAUSTRO GÓTICO DEL ANTIGUO CONVENTO DEL CARMEN.
El Ayuntamiento de Valencia depositó el monumento escultórico en el Museo del XIX
El Consell Valencià de Cultura (CVC) propondrá que los restos mortales de Vicente Blasco Ibáñez se trasladen al sarcófago que labró Mariano Benlliure y que se encuentra depositado en el Museo del XIX.
Anabel Blancas, Valencia
La institución propone dar uso al sepulcro, propiedad del Ayuntamiento de Valencia y que éste se convierta en un lugar de referencia del ilustre valenciano, ya sea en el antiguo Convento del Carmen o en el destino que se decida. Esta obra de bronce y mármol es lo único que queda del mausoleo que proyectó el arquitecto municipal Francisco Javier Goerlich Lleó en 1933, inspirándose en el panteón de Napoleón. Hoy sólo quedan los planos. Lo que se proyectó durante la República, se hizo añicos tras la guerra civil española. Parte de los materiales que se utilizaron para construir la primera planta de la faraónica obra, que debía albergar la tumba de Blasco Ibáñez, sirvieron para reforzar los muros del cementerio una vez acabada la contienda.
La intención de Santiago Grisolía, presidente de la institución, es poner los restos de «una de las grandes figuras valencianas» en el sitio que le toca, ya que, en su opinión, éstos no deben permanecer «en un nicho corriente» como el que ocupa en el cementerio. Es por ello que el organismo llevará al pleno, para su aprobación, un informe elaborado por el escritor Vicente Muñoz Puelles.
Hace setenta y dos años que el ayuntamiento republicano, regido por Agustín Trigo Mezquita, proyectó el mausoleo de Blasco Ibáñez. No como un monumento funerario, sino como el lugar donde debían reposar sus restos, ubicando el sarcófago escultórico en un lugar preeminente del cementerio. El 22 de abril de 1931, el consistorio de Agustín Trigo Mezquita adoptaba por acuerdo mayoritario el traslado de los restos de Blasco Ibáñez a Valencia. El escritor valenciano, fallecido el 28 de enero de 1928 en Menton (Francia), pidió, de forma expresa, que sus restos no fueran repatriados mientras no flameara la bandera republicana en España. De ahí, que al alcalde agilizara los trámites ante el ministerio para proceder al traslado.
Un solar de 20 metros cuadrados
Las obras del panteón comenzaron en 1933 en un solar de 20 metros cuadrados junto al cementerio, bajo la dirección de Goerlich. Constaba de una planta centralizada inscrita en un rectángulo de perfil lobulado, en cuyo centro se ubicaría el sarcófago,enmarcado por cuatro columnas. En la parte superior se colocaría una claraboya. Mientras que los muros laterales, de superficie cóncava, estarían decorados con mosaicos que representaban escenas de sus novelas. De todo el conjunto, sólo se llegó a construir el cuerpo principal, y se decoraron dos de los nichos laterales, uno con el tema de Los cuatro jinetes del Apocalipsis y otro con el de Los argonautas.
El 5 de noviembre llegaron los restos del escritor para ser expuestos en la Lonja. Después se depositaron en la sala de concejales del cementerio a la espera del sarcófago de Benlliure y de la finalización de las obras de la cripta. Durante la guerra civil se detuvieron las obras e, inmediatamente después, fue derribado. En la actualidad, todo el espacio que quedaba libre, incluyendo parte de la verja y los árboles, se ha destinado al crematorio municipal, bajo cuyos cimientos quedaron enterrados la cripta y los documentos que se depositaron en ella. El sarcófago se dejó bajo depósito en el museo de Bellas Artes. Su director, Fernando Benito, reconoce que «es una pena» que todavía hoy no se haya dado utilidad al monumento.
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