Paul Preston se considera partidario de mantener las estatuas y símbolos franquistas, pero con placas explicativas
CÁCERES, 14 Abr. (EUROPA PRESS) - 2005
http://www.europapress.es/europa2003/noticia.aspx?cod=20050414205200&tabID=1&ch=71
El historiador Paul Preston, que hoy estuvo en Cáceres para impartir una conferencia sobre la represión durante la Guerra Civil en el Aula de Cultura de Caja Extremadura, se mostró partidario de no quitar los símbolos y estatuas franquistas porque "forman parte de la historia de España", pero con unas placas explicativas en las que se recuerde quién fue el general y lo que hizo. Ante las preguntas de los medios de comunicación, el experto dijo hoy que sabe de la opinión peculiar que al respecto tiene y manifestó que "personalmente es partidario de dejar tal cual las estatuas", pero con placas "que digan y expongan que esta es la estatua de dictador que destrozó la republica, que hizo un golpe militar contra la democracia, que estableció una dictadura, que tuvo tantos cientos de víctimas, eso es lo que yo habría hecho". Otra cosa son los nombres de la calles, pues como manifestó "puedo entender que en pueblos de Andalucía o Extremadura puede ser motivo de auténtico dolor para los familiares de las víctimas ver calles que todavía llevan nombres relacionados con el franquismo". Sobre el Valle de los Caídos, Preston consideró que "sería interesante mantenerlo", pero, al igual que con las estatuas, diciendo cuál es la historia "de este símbolo de la represión y la dictadura" detrás de la que existen republicanos presos, que trabajaron como esclavos en su construcción. "Dejando de lado la dimensión política, el Valle de los Caídos no deja de ser una de las maravillas del mundo, pero que la gente sepa como se excavó la montaña para hacer la basílica y como se levantó esa cruz enorme", aseveró el experto durante su comparencia previa a la charla. SOBRE EL ARCHIVO DE SALAMANCA De igual forma y ante la posible aprobación del traslado del archivo de Guerra Civil de Salamanca a Cataluña, el historiador dijo al respecto que "no hablamos de manuscritos medievales, lo importante de esos documentos es su contenido no su estado físico, entonces hay que entender que si llegan a trasladarse afectará poco a Salamanca, porque se dejará en lugar de los originales copias digitalizadas o microfilms, con lo cual lo que pierde el archivo es simbólico". De la misma manera dijo que hay que entender las circunstancias por las cuales esos documentos están en Salamanca, que fue el cuartel general de Franco y señaló que estos documentos fueron "requisados en las zonas conquistadas por las tropas franquistas y llevados allí para ser la infraestructura y base de la posterior represión o sea que es botín de guerra y no fueron llevados para ser archivo de historiadores". Por lo que el profesor explicó hoy que "si hay instituciones que reclaman estos papeles que fueron botín de guerra, dejando copia allí, yo no veo problema" en que se trasladen, señalando en esta dirección que además de Cataluña existen otros puntos del país que también han solicitado estos documentos. EL SILENCIO DE LA TRANSICIÓN El historiador además habló del silencio que ha existido durante la transición, roto ahora por la política de la memoria histórica, y afirmó que esa cautela y prudencia fue clave y baza importante para asentar la democracia en nuestro país, si bien estimó que "lo que quizás hay que decir es que pasados 30 años de la muerte de Franco, 30 años de cautela son ya demasiados". Dijo que precisamente ese pacto de silencio hay que situarlo en el tiempo en que se produjo, tras la muerte de Franco "con un ejército, no como el de hoy, que había sido entrenado en la creencia de defender el régimen contra sus enemigos interiores, había una guardia civil que no era como la de ahora y 200 mil falangistas con licencia de armas dispuestos de defender la forma de gobierno". Indicó además durante su intervención "que desde que ha surgido la memoria y excavaciones de las fosas es notable el aumento de la crispación sobre estos temas, antes de las excavaciones de fosas el éxito de los libros revisionistas no existía. A lo mejor muestra que la cautela y precaución tras la transición tenga su razón de ser".
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