España indemniza con $7,500 al mes a 127 sobrevivientes de los ''Niños de Morelia''; Cárdenas los salvó del franquismo en 1937
Crónica de Hoy - México - ( 2005-01-24 )
http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=163498

( Fran Ruiz, corresponsal en Madrid )
Sesenta y ocho años después de la llegada a México de los “Niños de Morelia", el gobierno español reconoce finalmente su condición de víctimas del franquismo y gozarán por ello de una pensión anual de 6 mil 90 euros, lo que equivale aproximadamente a 90 mil pesos anuales o algo más de 7 mil 500 pesos al mes, además de seguro médico cubierto. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cumple así el primer objetivo de su promesa de reparar económicamente a los que se vieron obligados a abandonar sus familias y su tierra por causa de la guerra civil. El segundo empeño, mucho más complejo, será intentar rescatar del anonimato y dar un entierro digno a los miles de españoles que acabaron sus vidas en fosas comunes cavadas a lo largo de todo el país, entre ellos el poeta Federico García Lorca. De aquellos 451 niños que arribaron el 7 de junio de 1937 en el buque Méxique al puerto de Veracruz, gracias a la decisión del presidente Lázaro Cárdenas de acogerlos mientras sus padres combatían en el bando republicano contra las tropas franquistas, viven en la actualidad unos 127 en México, según datos de la Comisión de Víctimas de la Guerra Civil. Se trata del segundo grupo más numeroso de los llamados “niños de la guerra", sólo detrás de Rusia, donde viven 237 descendientes de republicanos que fueron acogidos por la entonces Unión Soviética. Sobrevivientes. De los niños enviados fuera de España desde el estallido de la guerra civil, el 18 de julio de 1936, con la esperanza de hacerlos regresar al país en pocos meses, pero que la derrota los condenó a un largo exilio, sobreviven un total de 543 que podrán beneficiarse de esta reparación económica. Además de Rusia y México, 78 viven en Venezuela, 63 en Chile, 33 en Ucrania y 5 en Georgia. Otros 60 que residen hoy en España también podrán acogerse a esta medida. El objetivo de la norma, aprobada en el último consejo de ministros del gobierno de Zapatero es reconocer la “deuda histórica" de España con los “niños de la guerra". “Es obligación de todos nosotros, de la sociedad española, hacer que se sientan parte de un país del que se vieron obligados a salir y, en la medida de lo posible, hacerles partícipes de una España más plural, que naturalmente sigue siendo su casa", declaró la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega. El gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha tardado apenas seis meses en hacer cumplir uno de sus compromisos acordados el pasado 23 de julio, cuando se decidió encomendar a la vicepresidenta la creación de una Comisión para reparar la dignidad y restituir la memoria de “los perdedores", que durante el conflicto y las cuatro décadas de régimen franquista, especialmente los oscuros años de la posguerra, sufrieron represión, muerte o exilio. “Lo que se pretende —señala Fernández de la Vega— es compensar, siquiera en parte, las carencias de este grupo de ciudadanos que vieron truncadas sus perspectivas personales y profesionales como consecuencia del levantamiento militar del general Franco contra el gobierno constituido de la II República". Muchos de los que combatieron contra ese levantamiento, o expresaron su lamento por las libertades perdidas, como el caso de Lorca, o simplemente por haber sido señalados como sospechoso o colaboracionista, fueron ejecutados sin mediar palabra o tras juicios sumarísimos en descampados o al borde de caminos rurales. Cuerpos. Se estima que al menos 30 mil personas fueron enterradas en fosas comunes, las llamadas “tumbas del olvido", porque fueron sistemáticamente silenciadas durante los años de la dictadura y durante la transición. La iniciativa de asociaciones como Archivo, Guerra y Exilio (AGE) han paliado en parte este olvido y en los últimos años se han podido localizar algunas fosas e identificar algunas víctimas, pero no existe hasta la fecha la colaboración activa de las autoridades, especialmente en la desclasificación de archivos de la época. Pero sobretodo asombra el miedo que aún persiste entre los supervivientes de esa época y los hijos de quienes padecieron esos oscuros años, se lamentan los miembros de estas organizaciones creadas para restaurar la memoria y la dignidad de las víctimas. “Nadie quiere hablar de lo sucedido —se queja un miembro de AGE—. Es como si aún tuviesen metido el miedo en el cuerpo, como si temieran represalias de algo o alguien. No se fían y, por tanto, no hablan, y menos con extraños. Sólo los jóvenes, la tercera generación parecen dispuestos a colaborar y tienen más fácil acceso para recabar recuerdos de sus abuelos y testimonios de los que vivieron aquellos tristes años". Esta nueva generación, educada en democracia, y el compromiso personal de Zapatero, nieto de un capitán de la Armada republicana que fue fusilado por negarse a unirse al ejército de Franco, podría sacar a la luz el capítulo más oscuro de la reciente historia española y devolver la dignidad a las víctimas. De lo contrario, difícilmente se entendería que España esté juzgando los crímenes de las dictaduras sudamericanas, como el juicio que actualmente se lleva a cabo en Madrid contra el torturador argentino Alfredo Scilingo, y se siga negando una reparación justa a los que se vieron obligados a huir del país y a todos los que padecieron la represión franquista.
¿Quiénes son ? En junio de 1937 llegó a México un grupo de aproximadamente, 500 niños españoles, que con el tiempo fue conocido como los “Niños de Morelia". El gobierno mexicano dio asilo a estos niños con la intención de apartarlos de los peligros de la guerra que se vivía en su país. Se pensaba que su estancia en México no sería mayor de unos cuantos meses. Al ser derrotados los republicanos españoles no tuvieron ya oportunidad de regresar y de esta manera se convirtieron en el antecedente de lo que después fue una emigración masiva. Cuando se habla o se escribe de los “Niños de Morelia", se dice que son producto de la solidaridad del México cardenista con la República Española. Con ello se explica, en el mejor de los casos, únicamente su llegada a México. La historia de los refugiados españoles no termina con su llegada, sino que justamente empieza con ella. Como suele suceder con el exilio en su conjunto, poco se sabe de lo sucedido después. Desde el inicio de la guerra civil, México ayudó de diversas maneras al gobierno de la República española. Una de ellas fue acogiendo a los que se llamaron “Niños de Morelia". El entonces presidente del país, General Lázaro Cárdenas y su esposa Amalia mostraron desde el primer momento un vivo cariño e interés por los 451 niños que viajaron en el Méxique desde Burdeos hasta Veracruz, donde desembarcaron el 7 de junio de 1937. Al día siguiente llegaron a ciudad de México, siendo alojados en la Escuela “Hijos del Ejército" nº 2. El 10 de junio una multitud les daban la bienvenida en Morelia, en el estado de Michoacán. Se les alojó en dos antiguos seminarios, ahora transformados en colegios para niños y niñas con el nombre de Escuela Industrial “España-México". Aquí es donde los niños empezaron a extrañar verdaderamente a los padres y hermanos que habían dejado en España. Las niñas de mayor edad trataron de suplir estas carencias en los más pequeños.
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