El Gobierno retira la última estatua de Franco en Madrid. Varios vecinos se acercaron hasta el lugar para criticar la decisión del Gobierno
El Periódico de Catalunya - 17/03/2005

OLGA PEREDA MADRID
Franco se ha despedido de Madrid. La única estatua del dictador que quedaba en pie en la capital fue desmontada la pasada madrugada tras una orden del Ministerio de Fomento. El derribo, controlado desde el aire por un helicóptero, se desarrolló bajo la estricta vigilancia de la policía nacional y municipal. Varias decenas de personas se acercaron hasta la plaza de San Juan de la Cruz --donde se ubicaba la figura-- para ver de cerca el desmontaje. Algunos increparon a los obreros y gritaron contra el Ejecutivo. "Franco forma parte de la historia de España", vociferó una joven desde su coche. Alrededor de la pasada medianoche, media docena de obreros llegaron a las inmediaciones de la estatua, que lleva en pie desde 1959 y está ubicada a la entrada del Ministerio de Medio Ambiente. El departamento que dirige Cristina Narbona, a escasos metros del paseo de la Castellana, está pegado al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y al de Fomento. Los operarios, que previamente habían cubierto la estatua ecuestre con una malla verde, comenzaron el desmontaje con una grúa de la empresa madrileña Transgruma. Lo primero que hicieron fue asir la figura, de unos siete metros y medio de altura, con unos arneses. Acto seguido, intentaron desprender el conjunto del pedestal sobre el que estaba erigido.
PREGUNTAS DE LA POLICÍA La operación se paró unos minutos después de que la policía municipal --no se sabe quién la llamó-- llegara a la zona y pidiera a los responsables del derribo los permisos para acometer la obra. Una vez comprobada la legalidad del desmontaje, los obreros continuaron con su trabajo. A las dos y media de la madrugada consiguieron levantar la estatua ecuestre y trasladarla a un camión especial. A pesar de la fuerte presencia policial --la zona estaba tomada por cinco furgonetas de la Policía Nacional--, muchos vecinos se acercaron para criticar el derribo. Otros aprovecharon para hacerse fotos.
Fomento retira de madrugada
la estatua ecuestre de Franco de Nuevos Ministerios
El ministerio reordena la plaza de San Juan de la Cruz
SOLEDAD ALCAIDE - Madrid
EL PAÍS - 17-03-2005
Los operarios
del Ministerio de Fomento tuvieron que emplearse a fondo
durante dos horas
esta madrugada para taladrar la viga de hierro que anclaba
la estatua del general Francisco Franco al pedestal, en la
plaza de San Juan de la Cruz. Desde la 1.55, la figura ecuestre
del dictador ya no ocupa el lugar en el que estuvo los últimos
49 años. Una decisión personal de la titular
de Fomento, Magdalena Álvarez, ha acabado con la polémica
que mantuvieron el Ayuntamiento de la capital y Patrimonio
Nacional sobre su titularidad.
De noche y ante un centenar de testigos,
varios operarios de Fomento se llevaron el último monumento al dictador
que quedaba en la capital y cumplieron la iniciativa que
el Congreso de los Diputados aprobó en noviembre pasado
de retirar de edificios públicos y municipios todos
los símbolos franquistas.
Por la tarde, unos obreros de la empresa
Andamios Resa habían
instalado alrededor de la base una estructura metálica
con un acceso que permitía, rodeando el pie del monumento,
alcanzar la estatua. A su alrededor, vecinos que paseaban
al perro por la zona y algunos transeúntes se paraban
a mirar la nueva vestimenta de la estatua. "¡Por
fin se llevan a Paco!", exclamó un joven al pasar.
Poco después, una señora mascullaba entre dientes: "¿La
están quitando? ¿Será capaz ZP...?".
En el lateral frente a la estatua, un cartel avisaba de que
estaría prohibido aparcar desde medianoche hasta las
seis de la madrugada porque una grúa iba a proceder
a trasladar parte de la instalación de aire acondicionado
del Ministerio de la Vivienda, cuya sede está justo
enfrente de la estatua.
Justo a medianoche los operarios colocaron
anclajes en la estatua para levantarla.La estatua de Franco
es una obra
de José Capuz, realizada en 1956, de siete metros
y medio de altura. Su autor se inspiró en otra figura
ecuestre erigida en la ciudad italiana de Padua por Donatello
en el siglo XVI y dedicada al condottiero Erasmo de Narmi,
conocido como Gattamelata. Fue la Administración del
Estado la que financió su construcción.
Ahora el Ministerio de Fomento, a cuyo
frente está Magdalena Álvarez,
reordenará la plaza de San Juan de la Cruz aprovechando
las obras del segundo túnel de la risa que pasa por
debajo del complejo de Nuevos Ministerios. Mientras tanto,
la figura ecuestre será almacenada en un depósito
de la Dirección de Obras Públicas "hasta
que la reclame su propietario", según informó una
portavoz del ministerio, que aseguró que el desmontaje
contaba con todos los permisos necesarios. Durante más
de una hora, unos ocho operarios picaron la base de la estatua
porque su anclaje era fuerte. Mientras, iba creciendo el
número de curiosos alrededor de la estatua. Una chica
rubia exclamó: "Oiga, que debían quitar
las de más abajo, que está no molesta".
El público aplaudía esporádicamente.
Varios agentes de Policía Municipal pidieron los permisos
a los operarios, lo que retrasó el desmontaje. En
las inmediaciones había apostada una furgoneta de
los antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía,
en previsión de que se produjera algún incidente.
Aunque la figura ecuestre fue encargada
para que formara parte del Arco del Triunfo de la Ciudad
Universitaria, obra
de los arquitectos Modesto López y Pascual Bravo,
nunca llegó a ser colocada en el lugar elegido.
La estatua ha permanecido los últimos 49 años
en su actual ubicación, en la plaza de San Juan de
la Cruz, donde fue a parar al que entonces era el Ministerio
de Vivienda -luego sede del de Medio Ambiente, como aún
consta en la fachada principal y, tras las elecciones generales
del año pasado, de nuevo de la Vivienda-, junto al
complejo de Nuevos Ministerios en el Paseo de la Castellana.
Reuniones el 20-N
Coincidiendo con el 20 de noviembre, aniversario de la muerte
del dictador, se reunían periódicamente junto
a su pie militantes de ultraderecha para rendirle homenaje.
Pero también ha sido víctima de las agresiones
de partidarios de la izquierda, que la cubrían de
pintadas rojas.
Desde hace años, los partidos políticos de
izquierda han pedido sin éxito su retirada. Hasta
ahora ninguna administración había querido
asumir la responsabilidad, bajo el pretexto de que no era
la titular.
El Ayuntamiento de Madrid aseguraba
que pertenecía
al Estado, pues en la Relación de Monumentos Conmemorativos
y Ornamentales de Madrid, actualizada en diciembre de 2003,
figuraba la estatua como "de propiedad no municipal".
Esto significaba, añadían desde el Consistorio,
que debían velar por su limpieza y buen estado, pero
sin el permiso de su dueño no podían retirarla.
De la misma manera, aseguraba el concejal de Hacienda, Juan
Bravo, que se cuida la estatua La mano, de Botero, que pertenece
al Ministerio de Cultura.
También la Dirección General de Patrimonio
del Estado, que depende del Ministerio de Economía
y Hacienda, afirmó que no aparecía en el Inventario
General de Bienes y Derechos del Estado y, por lo tanto,
al estar ubicado en suelo municipal, debía entenderse
que era de titularidad del Ayuntamiento. Los unos por los
otros y la estatua permaneció en la calle.
Incluso terció el consorcio de la Ciudad Universitaria,
que integran la Universidad Complutense, la Politécnica,
la UNED y el Consistorio. Sacó a relucir un documento
del 3 de julio de 1959, en el que el secretario-administrador
de la entonces Junta de la Ciudad Universitaria, "cedía
el referido monumento con carácter provisional y a
reserva de lo que los excelentísimos señores
ministros de Educación Nacional y de la Vivienda acuerden
respecto al definitivo emplazamiento". De nuevo la pelota
estaba en el tejado del Gobierno. Pero hasta ahí continuaba
el último rastro legal de la estatua. Si no había
títulos de propiedad, el dueño seguía
desaparecido.
La polémica tuvo continuidad en el pleno municipal,
donde el pasado 19 de noviembre, los grupos de la oposición
(PSOE e IU) propusieron alcanzar un acuerdo que permitiera
retirar la estatua. Pero el equipo de gobierno, que dirige
el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, se negó en
redondo.
Durante el debate, el portavoz del PP,
Manuel Cobo, citó incluso
unas palabras de Felipe González en la prensa para
justificar su negativa: "Si era un mérito tirar
del caballo a Franco, había que haberlo hecho cuando
estaba vivo", repitió Cobo. Éste también
consideró "estúpido" que Madrid hiciera
desaparecer "los rastros de 40 años de historia".
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