Ourense recupera la memoria de los republicanos asesinados en 1936
La Voz de Galicia 26/09/2005
La Asociación de Amigos da República inauguró el monumento en su honor en San Francisco
La obra, realizada por suscripción popular, ha sido donada al patrimonio público
En la historia hay páginas escritas con sangre que nunca debieron ser impresas. Pero la realidad es incuestionable; y no hay vuelta atrás. Más, por suerte, la eternidad no pasa de ser una promesa de fe y las barbaries pueden ser desenmascaradas. Ayer, en ese monumento de muerte para los vivos que es el cementerio de San Francisco, los ourensanos repararon en la medida de sus posibilidades una injusticia largo tiempo soportada: el silencio y la vergüenza que se adueñaron de los republicanos asesinados en 1936 en el Campo de Aragón y Campo do Cumial.
En la inauguración del Monumento aos Republicanos asesinados el 17 de julio de 1936 varios actores de Sarabela fueron leyendo, uno por uno, los nombres de las personas que padecieron el destierro de estar enterrados en un lugar sin identidad en San Francisco, en una fosa común. Y mientras se leían los nombres de los que se encontraron con la muerte por el delito de defender la legitimidad democrática algunos, con el peso de los años descansando en las arrugas, asentían con la cabeza al reencontrarse con la historia y con el nombre de sus antepasados, con sus propios apellidos.
Xosé Carlos Caneiro cito a Pessoa y a Kavafis en su intervención, apelando a seguir luchando día a día por la recuperación de la memoria. Ánxeles Cuñas, directora de Sarabela, y Alfredo Freixedo -autor del proyecto del monumento junto al también arquitecto Pedro Diéguez- también intervinieron en el acto. Freixedo recordó a los presentes que la idea con la que se concibió la pieza inaugurada ayer vincula los elementos de mármol que la componen con el mundo musical por la figura que representa una corchea y por estar inspirada en un pasaje de la quinta sinfonía de Mahler.
El presentador del acto, Xosé Lois Carrión, recordó que el Monumento aos Republicanos asesinados en 1936 pasará a ser propiedad de todos los ourensanos al ser donado al Concello de Ourense.
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La vicepresidenta primera del Parlamento acudió al acto del cementerio
La convocatoria contó con la presencia, entre otros, de la vicepresidenta primera del Parlamento de Galicia: la nacionalista Tereixa Paz. El subdelegado del gobierno en Ourense, Camilo Ocampo, también estuvo en San Francisco. Gonzalo Iglesias Sueiro, Etelvino Blanco -que donó los 3.000 euros del premio Tojal para el monumento-, Concepción Camiña, Manuel Peña Rey, Alfonso Pazos, David Cortón, Dolores Suárez -hija del último alcalde republicano de Ourense, Manuel Suárez (fusilado en 1937)- o Xosé Carlos Sierra fueron algunos de los presentes.
El Himno de Riego y el gallego sonaron en el acto.
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LA NOTICIA EN EL FARO DE VIGO
A BANDEIRA TRICOLOR PRESIDIU O ACTO Ó QUE ACUDIRON FAMILIARES DOS ASASINADOS, AUTORIDADES POLÍTICAS, SINDICAIS E CULTURAIS
O alzamento da memoria roubada
O monumento ós fusilados do franquismo loce dende onte no cemiterio de San Francisco. / j.docampo
"Amigos da República" inaugurou onte no cemiterio de San Francisco un monumento adicado ós fusilados do franquismo.
Sandra de la Fuente / Ourense
Do voso sacrificio o sangue que aventa liberdade" é o epitafio elexido polos Amigos da República para recuperar a memoria histórica dos fusilados no franquismo. A inscripción loce dende onte no conxunto escultórico que esta asociación promoveu e finalmente instalou no cemiterio de San Francisco, xustamente na explanada de céspede que tapa a fosa común onde foron enterrados os fusilados do Cumial e do Campo de Aragón.
Decenas de persoas participaron no acto presidido por unha longuísima bandeira tricolor doada ós Amigos da República por Juan García Santiago, un veciño de Vilardevós. A tea adoitaba engalanar a solaina da súa casa os días de festa republicana pero dende 1936 permaneceu enterrada nunha leira. Este mesmo ano foi recuperada do esquecemento, igual que a memoria dos asasinados, exiliados e despoxados da súa historia.
Familiares dalgúns dos fusilados, autoridades políticas, sindicais e culturais asistiron onte á homenaxe, iniciada coa música composta por Xosé Antón Vázquez Casas e baseada no poema "Miña casa, meu lar", de Méndez Ferrín, incluida no disco "República e Liberdade". Integrantes da compañía de teatro Sarabela pronunciaron un por un os nomes das víctimas e Xosé Carlos Caneiro leu un poema. A emotividade do acto mantívose dende o inicio da narración a cargo do republicano Xosé Lois Carrión ata o final, no que se gardou silencio en lembranza de todos os fusilados, incluidas as cinco derradeiras víctimas do franquismo, asasinadas o 27 de setembro de 1975. Non faltou o Himno de Riego, interpretado pola acordeonista Cristina Asenjo.
O monumento está formado por un conxunto de columnas creado polos arquitectos Alfredo Freixedo Alemparte e Pedro Diéguez Iglesias, e no que colaboraron Vázquez Casas e Fernández Naval. A idea de facer esta homenaxe e romper o silencio foi dos Amigos da República e está documentada nas investigacións iniciadas por Cuca Tovar e continuadas por Xulio Prada sobre as identidades dos ourensáns fusilados durante a Guerra Civil e despois no franquismo.
Unha colecta popular entre os veciños de Ourense acadou os catro mil euros necesarios para facer a obra que agora foi cedida polos Amigos da República ó Concello de Ourense. O obxecto desta doazón é que a escultura entre a formar parte do inventario municipal como unha obra máis propiedade dos veciños, segundo explicou Carrión: "Deste xeito, todos nós teremos un anaco da escultura, e ela posuirá o corazón de todos nós".
Entre os asistentes, destacou a presencia do subdelgado do governo, Camilo Ocampo; os delegados provinciais de Presidencia, Educación, Sanidade e Cultura; o director provincial de Traballo; a vicepresidenta do Parlamento Galego, Tereixa Paz; sindicalistas como Etelvino Blanco e Xosé Santos, e representantes do BNG, PSOE e EU. Tamén acudiu o decano da Facultade de Educación Xosé Manuel Cid. En representación do Concello de Ourense, a quen lle foi doada a obra, únicamente asistiu o concelleiro de Cultura, Xosé Araújo.
Os Amigos da República confían en que o novo governo da Xunta materialice o seu compromiso de recoñecemento ás víctimas da represión froito do levantamento militar de 1936.
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LA NOTICIA EN LA REGIÓN
Ourense recupera su memoria histórica en un homenaje a los fusilados en nombre de la República
Entre las banderas republicanas, el rostro de uno de los jóvenes que se sumaron al acto.
Con la impresión de haber conseguido romper décadas de olvido oficial y silencio institucional, los Amigos da República inauguraban el monumento con el que se rinde homenaje a los fallecidos en nombre de la República. El emotivo acto reunió en el cementerio de San Francisco a representantes de la vida política y socicultural ourensana, además de a un nutrido grupo de familiares y amigos de aquellos que fueron fusilados en el Campo de O Cumial o en el Campo de Aragón.
A la entrada del cementerio, la presencia de un grupo de jóvenes ondeando la bandera tricolor despertaba la curiosidad de aquellos que desconocían que la mañana del 25 de septiembre de 2005 será recordada por muchos por ser el día en el que Ourense se enfrentó a décadas de silencio para recuperar el episodio más dramático de su memoria histórica, el fusilamiento de aquellos que deci- dieron morir defendiendo esa misma bandera.
La presencia institucional, sabiamente mezclada entre los rostros anónimos, tampoco faltó a la cita; allí estaba la vicepresidenta del Parlamento gallego, Tareixa Paz, y buena parte de los nuevos delegados, Iglesias Sueiro, Monedero, Camiña y Sierra; el subdelegado del Gobierno, Camilo Ocampo, y representando a la corporación municipal, el edil de Cultura, José Araújo. Xosé Lois Carrión asumió el papel de conductor de la ceremonia, que a medida que iba transcurriendo ganaba en emotividad.
El acto
Los integrantes de Sarabela leyeron los nombres de los fusilados en el Campo de O Cumial y en el Campo de Aragón, una lista que iba transformando la cara de muchos de los presentes, especialmente de los de mayor edad. Llegaban entonces las primeras lágrimas y los aplausos. El escritor Xosé Carlos Caneiro les tomaba el relevo para poner la nota más lírica al recitar unos versos. Ánxeles Cuña se acercaba al micrófono y en su discurso había palabras de recuerdo para todas aquellos muertos que siguen ocupando anónimas fosas comunes. Y si a la llegada al cementerio, la primera impresión que provocaba el monumento levantado por los arquitectos Alfredo Freixedo y Pedro Diéguez era de cierta frialdad, una vez que el primero tomó la palabra para explicar a los presentes el origen del proyecto y su significado, las piezas de mármol blanco se convirtieron en grafismos musicales, en blancos homenajes que emergen del oscuro recuerdo, en "un soplo de libertad que llega del pasado".
Se entendía entonces la colaboración del músico Xoán Antón Vázquez. Era el momento de retirar la bandera que había presidido todo el acto, una bandera de dimensiones enormes, donada por un vecino de Vilardevós que durante 70 años la había tenido cuidadosamente enterrada en una finca, por aquello de evitar males mayores. Sonó entonces el himno de Riego, alto y contundente. Los rostros entristecidos se tornaron orgullosos.
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