Antony Beevor advierte contra los "publicistas revisionistas" que manipulan los argumentos históricos de forma peligrosa
MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) 2005
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El historiador británico presentó su libro 'La Guerra Civil española', síntesis de lo sucedido con nuevos datos y fuentes MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) - Antony Beevor, uno de los más reputados historiadores del siglo XX, autor del libro 'La Guerra Civil Española' (Editorial Crítica) advierte contra los "publicistas revisionistas" que escriben sobre la historia y ofrecen "argumentos que pueden ser manipulados de forma peligrosa". "Utilizan groseras simplificaciones, y algunos escriben que la Guerra Civil comenzó en 1934 y ésto sólo tiene un elemento de verdad", señaló. Para este autor, cuyas obras han sido galardonadas con numerosos premios, lo importante no es saber quién comenzó la Guerra Civil sino separar "causa y efecto con precisión forense". No obstante asegura, que aunque "ninguna de las dos partes respetaba las reglas del juego", la "actitud" de la derecha desde los primeros días de la República "llevaba inevitablemente a una confrontación". "Cada lado ha tratado de demostrar que fue el otro quien la empezó. A veces incluso se tiende a pasar por alto factores neutros como el hecho de que la República trataba de llevar a cabo en muy pocos años, un proceso de reforma social y política que en cualquier otro país, había requerido un siglo". En su libro, 'La Guerra Civil española', que ya fue publicado en 1982 y que ahora el autor ha revisado y ampliado con nuevos datos, podemos encontrar una síntesis de lo ocurrido antes, durante y después de la guerra, junto a un muchas imágenes inéditas de la contienda. ARCHIVOS RUSOS Y ALEMANES Además, Beevor ha incorporado nueva documentación procedente, sobre todo, de los archivos rusos y alemanes, que hacen referencia a aspectos más humanos de la guerra; a la influencia de los asesores soviéticos en la contienda o a la gran maquinaria propagandística que se formó en ambos bandos, y que en el caso de los republicanos fue su perdición. "Los republicanos necesitaban demostrar que eran un ejército convencional y que organizaban ofensivas convencionales, con poca imaginación, lo que le dio a los nacionales más ventaja, sin olvidar la estimable ayuda de la Legión Condor", asegura este historiador, quien criticó también la concentración de tropas republicanas en distintos territorios facilitando el blanco de los aviones o de los ejércitos nacionales. "Los republicanos destruyeron su propia capacidad de supervivencia", agregó. Uno de los archivos rastreados es el diario de guerra del coronel Wolfrang Von Rictofern, quien describía la "obsesión" de Franco con los franceses, convencido de que sus vecinos terminarían quedándose con Cataluña. Incluso el propio coronel tuvo que convencer a Franco en enero de 1939, de que no había peligro de perder la guerra. DISCRIMINACIÓN EN LOS HOSPITALES Otra de las novedades que surgen de los archivos rusos fue la diferencia en el tratamiento de los soldados republicanos y los brigadistas internacionales. Así para estós últimos había más medicinas y mejores tratamientos en los hospitales. Para Beevor está fuera de toda duda, tanto la mayoría de las cuestiones militares, incluidas las disensiones entre los comandantes republicanos, como las atrocidades que se cometieron y la dura represión que ejerció Franco "obsesionado con la sed de venganza y con no permitir que hubiera un resquicio de vuelta a la democracia". Igualmente este autor de rigurosos trabajos de historia bélica y militar que se han convertido en best-seller como 'La caída de Berlín' o 'Stalingrado', resaltó el "crisol de incompatibilidades" que formaban parte del bando republicano, con centralistas y autoritarios enfrentados a regionalistas y libertarios. "Los nacionalistas tenían las cosas claras pero la izquierda formaba un mosaico de sentimientos de todo tipo y no había una sola idea de cómo tenía que ser la República". EJES DE LA GUERRA Así Beevor huye del tópico de que la guerra fue un enfrentamiento entre la derecha y la izquierda y asegura que el conflicto tenía dos ejes: el centralismo estatal contra la independencia regional y el autoritarismo contra la libertad del individuo. Por otra parte, Beevor también se detiene en el frente de la batalla y desmenuza crueles episodios como la batalla del Ebro, la de Belchite, el bombardeo de Guernica, o la de Teruel, a la que compara con la Batalla de Stalingrado "por las bajas por congelación, los disparos de casa en casa o los fusilamientos al alba". En su opinión, otro ejemplo de la complejidad de esta contienda, lo protagonizan los vascos y catalanes, cuyos intereses estaban en contra de la necesidades de la República que era centralizar. "Los regionalismos son más antiguos y proceden de la I República", aclaró. En este sentido y preguntado por el auge de los regionalismo, Beevor afirmó que las historia ha enseñado que "las democracias cuando son maduras y están bien establecidas, no luchan las unas con la otras".
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