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Un documental reconstruye un episodio insólito de la guerra civil
El Periódico - 29/09/2005


CRISTINA SAVALL
BARCELONA

El descubrimiento en el desván de una escuela de una película amateur rodada en 1937 ha llevado a la periodista Elisabet Cabeza y al crítico Esteve Riambau a indagar en la historia de unos niños del orfanato de Sant Julià de Vilatorta, que junto a la hija de un marqués protagonizaron un cuento de sultanes, exploradores y princesas en plena guerra civil.
El fruto de esta investigación es La doble vida del faquir, un documental que va y viene en el tiempo a través del recuerdo de unos ancianos que evocan su niñez en la soledad de un hospicio que, sin embargo, los protegió de las garras de la contienda. "La película es una reflexión sobre la memoria", considera Cabeza, cuya implicación va más allá del compromiso profesional. Su padre, fallecido cuando ella tenía 11 años, era uno de los pequeños actores que aparecen en ese viejo filme restaurado en Suiza.
En una recreación de miradas, otros niños, que bien podrían ser sus nietos, asisten fascinados a las explicaciones de Joaquín Jordà. El realizador de El encargo del cazador les aporta las claves para entender el contexto en el que Felip Sagués, un cineasta aficionado que intentó refugiarse de la guerra en Sant Julià de Vilatorta, acudía al orfanato cada mañana con su cámara de madera para filmar un relato de evasión inspirado en aventuras coloniales. El propósito era doble: distraer a los niños mientras rodaban y dejarles la cinta para que vieran una y otra vez la película en esas largas tardes de domingo.
La doble vida del faquir, que se estrena mañana después de competir en la sección Zabaltegi del festival de San Sebastián, es para Esteve Riambau una película repleta de sorpresas, en la que una historia conduce a otra a través de los caminos más insospechados. "Todo aderezado por la magia del cine", apunta.