La reforma del callejero de Silleda cumple tres años sin avances. El acuerdo de retirar los nombres franquistas no llegó a ejecutarse
La Voz de Galicia - 13/10/2005
La última comisión de portavoces se celebró a principios del mes de noviembre pasado La reforma del callejero de Silleda cumple tres años sin ningún tipo de avances pese a varios intentos. El último fue hace casi un año. Había propuestas sobre la mesa y se produjo un acuerdo de los cuatro grupos políticos en retirar los nombres franquistas.
El cambio en el callejero silledense, que también afectaría a las calles que tienen denominación por letras, viene posponiéndose sucesivamente. El alcalde, José Fernández, al principio de su mandato -en el 2000- indicaba que se procedería a la eliminación de los nombres franquistas después de una iniciativa presentada por Vista Alegre para poner el nombre de Valenzuela a la travesía de Bandeira. Pero a parte de cambios puntuales como pudo ser la sustitución del nombre de la calle Butano por la de Morón o la de Entremesóns por Pintor Colmeiro -nombre que le dieron inicialmente al vial que conducía al instituto- no se produjeron más avances.
La última comisión para la reforma del callejero se produjo a principios de noviembre del año pasado. A esa mesa llevaron las propuestas de nombres concretos para calles el gobierno y el BNG. En algunas de las nomenclaturas había acuerdos pero había divergencias en el nombre de la calle a la que se pondría. Tras ese primer encuentro, hubo un segundo intento a principios de diciembre, pero al encuentro no asistieron los representantes de CIS y PSOE. Pese a las manifestaciones del regidor que estaba dispuesto a sacarlo adelante sin la presencia de estos dos grupos políticos, no se volvió a mantener ningún otro encuentro.
En la reunión que se abordó por última vez el cambio de callejero también estaba en el orden del día los avances en el PXOM, pero en este caso tampoco hubo nuevos encuentros ni avances. Recientemente, el regidor volvió a dejar claro que la elaboración del plan urbanístico estaba dormido para así no detener el crecimiento en el casco urbano.
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