Comunicado ARMH
Por ARMH (23/11/2002)
Las organizaciones por la recuperación de la memoria histórica
se felicitan por la aprobación, hace dos días, de una resolución
para restituir moral y económicamente a los desaparecidos
en la guerra, los asesinados durante la posterior represión
y las personas exiliadas. La espera ha sido muy larga y estos
colectivos ya han comenzado a presionar al Gobierno español
para que la iniciativa se haga realidad lo antes posible.
La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica
ha expresado su satisfacción por haber logrado dicho marco
legal, que fue votado por todos los grupos parlamentarios.
El tiempo corre en contra de los colectivos de víctimas dado
que los protagonistas de los hechos son personas que, en su
mayoría, rondan los 80 años de edad. Uno de los puntos clave
será la recaudación de fondos que debe hacer el Estado español
para asignárselo a aquellos ayuntamientos que deban abrir
tumbas de posibles caídos durante la guerra y la posterior
represión franquista. Para hacer este trabajo se necesitará
personal y maquinaria, así como científicos expertos en la
realización de pruebas de ADN, ya que los restos estarán mayormente
constituidos por huesos.
La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica
ha pedido al Gobierno español que elabore un plan de trabajo
para organizar la búsqueda de desaparecidos, la apertura de
fosas comunes y la repatriación de los 'niños de la guerra',
descendientes de militantes y combatientes de la resistencia
antifascista.
Otro aspecto es la recuperación de la nacionalidad de estas
personas suprimida por la dictadura que siguió al levantamiento
franquista. Esta organización también ha pedido la apertura
de los archivos, tanto militares como civiles. Se sabe que
en algunas instituciones militares existen objetos personales
como cartas y otros documentos y enseres que pueden ser claves
a la hora de realizar las investigaciones sobre el paradero
de los desaparecidos.
Para la restitución moral de los luchadores antifascistas
se ha pedido que los símbolos públicos de los sublevados como
nombres de calles y estatuas sean eliminados por 'suponer
un recuerdo constante que no corresponde con la realidad de
la Historia para las víctimas del totalitarismo entre 1939
y 1975', concluye un portavoz de esta asociación.
|