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Noticia sobre la Jornada de protesta en Albinyana
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA - domingo 10/08/2003


Tumba de silencio

• Una fosa común con 56 cadáveres de la guerra civil divide al pueblo de Albinyana
• El alcalde, de CiU, se niega a que se recuperen los restos


ESTHER CELMA
ALBINYANA

La bandera tricolor republicana ondeó ayer otra vez en el Turó de l'Ermita de Albinyana (Baix Penedès), 64 años después de que 56 milicianos cayeran en una emboscada, en plena desbandada del final de la guerra civil (1936-1939). Sus cuerpos se apilaron en una fosa común del antiguo cementerio de la población y ahí siguen, sin identificar.
Al mediodía, una hilera de tamborileros bajó tras la bandera, rompiendo el silencio y el calor con la repetición de los redobles, con 56 siluetas de madera, una por cada miliciano muerto, a tamaño natural y con un gran interrogante pintado en el pecho. Era la respuesta del colectivo de Albinyana Ombres del Passat, con el apoyo de la Associació per la Recuperació de la Memòria Històrica en Catalunya, a la negativa del alcalde, Joaquim Nin, de CiU, a permitir a investigadores de las universidades Rovira i Virgili, de Barcelona, y de Granada que excavaran la fosa común.
Nin argumenta que sigue las directrices de Presidència de la Generalitat, pero los investigadores piden que sea competencia de Cultura. 'Ya es hora de que la guerra se aborde bajo criterios históricos y no políticos', decía ayer el presidente de la Associació, Manuel Perona.
La fosa ha abierto un debate en Albinyana. Mientras unos se han implicado en la reivindicación de identificar a los muertos enterrados de la guerra civil, todos forasteros, otros no quieren ni oír hablar del suceso. 'Este muro de silencio es lamentable', explicaba Antoni Font, un niño de la guerra que huyó a Francia, indultado en 1964. Junto con un niño de Albinyana (uno, símbolo del pasado y, el otro, del futuro), depositó una ofrenda floral en la fosa, situada en el antiguo cementerio.
Font, de 70 años, tras lamentar 'ser uno de los testigos más jóvenes que quedan', pidió que 'no se tenga miedo a hablar, porque los testimonios ayudarían a enterrar en paz a los muertos y a cerrar las heridas del pasado'.
Los pocos vecinos de Albinyana presentes se negaron a participar más activamente en la ofrenda. El alcalde y el equipo de gobierno no acudieron aduciendo que estaban de vacaciones. David Machuca, uno de los impulsores de Ombres pel Passat, aseguraba que no pararán hasta que se estudie la fosa.

Los interrogantes

La escritora Rosa Regàs resumió la filosofía del acto en la lectura de un manifiesto: 'Estamos aquí para reclamar justicia'. Perona recordó que el día 2 de abril presentaron 40 peticiones documentadas de exhumación a Presidència y aún están esperando respuesta, que 'dijeron que llegaría en 15 días'.
El principal escollo para identificar los 56 cuerpos que entierra Albinyana, según Josep Pedreira, de Ombres pel Passat, es 'la tumba de silencio que rodea a la guerra civil'. Pero todos esperan poner nombre y apellidos a los interrogantes de las 56 siluetas del Turó de l'Ermita.