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Els Joglars retrata un franquismo 'liquidado por la naturaleza'
6 de octubre de 2003

http://www.rebelion.org/cultura.htm


Feliciano Tisera
Reuters

Veintiocho años después de la muerte de Francisco Franco, el indómito grupo catalán Els Joglars recrea los últimos días de vida del dictador en una película que apela al humor para dejar constancia del patetismo de los tiempos finales de un régimen que cayó por obra y gracia del paso del tiempo.

Fiel a su espíritu de crítica sin sectarismo, Els Joglars vapulea en su primer filme, 'Buen viaje, Excelencia', no sólo a franquistas sino también a los 'progres' de su generación.

El director y guionista del filme, y alma de Els Joglars, Albert Boadella, dijo en una entrevista con Reuters: 'Mi generación no hizo todo lo que podía hacer'.

'Después se ha jactado de ser la liquidadora del franquismo', cuestionó. 'Eso no es cierto. Al franquismo lo liquidó la naturaleza'.

'Muy pocos de nuestra generación se la jugaron seriamente', estimó Boadella. 'Quizás porque se vivía ya demasiado felizmente. Había una vida distinta de la que tuvieron nuestros padres. Y esta felicidad impidió la ferocidad o la rabia que era necesaria para liberarnos del régimen'.

Dijo Boadella que si hubiera hecho esta película en los 80, 'posiblemente hubiera tenido un actitud más vengativa por la cercanía del franquismo. Y desde el punto de vista social hubiera tenido repercusiones muy feroces en aquél momento'.

Más aún, el director y actor estimó que 'incluso hubiera tenido una cosa más desagradable, y es que una parte de la izquierda hubiera mirado para otra parte'.

'La izquierda estuvo muy dispuesta, a finales de los 70 y principios de los 80, a mantener una actitud de prudencia y de compromiso ante la transición', señaló. 'A mí eso no me parece mal, pero creo que exageraron, se pasaron de vueltas en este sentido'.

A tal punto estuvo leve la izquierda política en aquellos tiempos, según Boadella, que él recuerda que en el caso de la obra de teatro La Torna, en la cual Els Joglars criticó con dureza al ejército español, la izquierda los dejó 'tirados frente a los militares (...) en la cárcel con un consejo de guerra en el año 77, por injurias y calumnias al ejército'.

'En aquél momento sólo nos sostuvo el mundo profesional', recordó. 'Ésa era la actitud prudente y al mismo tiempo cobarde de la izquierda'.

EL PAPEL DE JUAN CARLOS Y LA INTELIGENCIA DE FRANCO

En la película aparece el actual rey de España al lado de Franco, en lo que podría ser considerado una crítica al monarca.

Sin embargo, Boadella matiza: 'Es la visión que nosotros teníamos en aquél momento de Juan Carlos. Después ha resultado ser un hombre campechano, simpático, incluso 'cachondo' ¿no? Pero en ese momento teníamos la idea de alguien que había sido impuesto por Franco'.

'¿Y si en vez de este campechano Franco nos hubiera colocado un 'facha'? ¿Hubiéramos vuelto a la Guerra Civil?', se preguntó. 'Por eso había que poner al rey en la Plaza de Oriente para que la gente vea que el rey estaba allí. Otra cosa es que después haya tomado otros derroteros'.

Boadella comenzó la película con el atentado que asesinó al entonces presidente Carrero Blanco en 1973, porque 'en el momento en que cae Carrero, a Franco le liquidan el futuro, porque quien tenía que controlar al rey era Carrero. Era el hombre clave'.

Según él, 'si hubiera habido un hombre fuerte, hubiera sido muy difícil desmontar el régimen'.

Albert Boadella piensa que 'la novedad de la película' reside en la imagen de Franco que refleja.

'Yo tenía una imagen de él como alguien medianamente listo, y después me di cuenta de que era un hombre con un nivel de inteligencia muy bajo, lo que en España podríamos llamar un 'chusquero'', dijo. 'Ésta sería la novedad de la película'.