La ARMH confirma que el
cuerpo de Villager fue fusilado en agosto del 36
Diario de Léón - Martes, 9 de septiembre de 2003
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Aspecto del esqueleto de Gabriel García Lozano en la
fosa donde ha permanecido 67 años enterrado
Los restos se encontraban en buen estado
El nieto de Gabriel García Lozano manifestó
tener una sensación un tanto agridulce
José Luis Vega - villablino
Los arqueólogos de la Asociación para la Recuperación de la
Memoria Histórica, ARMH, procedieron ayer a la exhumación
del cadáver de Gabriel García Lozano, un vecino de la localidad
de Villager de Laciana, que fue asesinado el 18 de agosto
de 1936 cuando contaba 40 años de edad, y posteriormente enterrado
en las inmediaciones del pueblo.
Con la paciencia y minuciosidad que requiere esta tarea, los
arqueólogos de la asociación fueron descubriendo el esqueleto
del cadáver, que se encontraba en bastante buen estado, y
lo retiraron a una vivienda del pueblo hasta que sea analizado
por un antropólogo forense para proceder a su identificación
antes de que sea enterrado dignamente en el cementerio.
De acuerdo con los primeros datos recogidos en la que ha sido
su tumba durante 67 años, se confirma que Gabriel García fue
fusilado aunque no de un tiro en la cabeza, como aún recuerdan
muy bien algunos vecinos del pueblo.
En las labores de exhumación estaba presente su nieto César
Rubén, que confesaba tener una sensación agridulce, aunque
alegrándose de poder ofrecerle una sepultura digna al cadáver
de su abuelo.
Según señaló, a los familiares les venía rondando la cabeza
desde hacía tiempo la idea de recuperar el cuerpo de Gabriel
García, pero el rescate de 7 cadáveres de milicianos, el pasado
año en Piedrafita de Babia, les dio el empujón definitivo.
Por eso ha tenido palabras de agradecimiento para la Asociación
para la Recuperación de la Memoria Histórica y para todos
los vecinos del pueblo que han colaborado en la investigación
que ayer les ha permitido recuperar el cadáver de su abuelo.
Según estos testimonios, Gabriel García fue acusado por los
nacionales de pertenecer al bando rojo, después de encontrarle
una escopeta en casa, y fue fusilado a escasos metros de su
vivienda, en una era del pueblo donde permaneció abandonado
hasta que decidieron enterrarlo dos días más tarde en una
fosa donde le esperaban otros dos cadáveres del otro bando.
Los muertos del bando nacional fueron después recuperados
para ofrecerles un entierro digno, pero el de este vecino
ha tenido que esperar 67 años.
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